propuesta dramatúrgica
quiero valentina, Centro Cultural La Valentina, Plaça Regomir, Barcelona


autor: SUMINISTROS DOMENEC - interior La Valentina, Plaça Regomir, Barcelona
 

TEMA

El tema de quiero valentina vuelve a ser el tema de la de nuestra pieza quiero rosas. Es un tema, eso creemos nosotros, que nunca dejará de preocuparnos, pues está presente en las vidas de todos los seres humanos, mañana, tarde y noche: el amor. Y concretamente la búsqueda del amor, siempre desde una mirada perpleja, hiperbólica y humorística.

Esta pieza quiere reflexionar entorno a esta, para nosotros, realidad. Quiere convertir a los espectadores en observadores y al mismo tiempo protagonistas de la historia. Quiere que el público sienta empatía con los personajes y, por un lado, se ría de sus estupideces, y por otro lado, se ría de sus propias estupideces a partir de la identificación con los personajes y las situaciones.

LA ANÉCDOTA

A diferencia de quiero, nuestros personajes vienen de la calle y entran en un espacio público, un bar. El marco del bar del Centro Cultural La Valentina es el idóneo para esta propuesta. En quiero valentina los personajes tienen una cita a ciegas con una persona. Han quedado que llevaran una planta, la misma planta, para reconocerse.

Empiezan a llegar los personajes y se dan cuenta que no ha llegado su cita. Deciden esperar cada una con una actividad: leer, mirar los cuadros de la exposición del bar, pidiendo una cerveza…

De repente el cd del bar se estropea y crea un estridencia. Todos lo personajes lo acusan, el público asistente-clientes habituales del bar, también. En este instante los personajes se dan cuenta de la presencia de otros iguales a ellos pero con plantas que no son las suyas. Es decir, coinciden en un mismo bar, cinco personajes que han quedado con cinco personajes pero que no son ellos. Se desesperan.


 
autor: SUMINISTROS DOMENEC - interior La Valentina, Plaça Regomir, Barcelona


Deciden refugiarse en el recuerdo del ser querido, su último amor. Les dedican un último adiós y probar suerte con los otros personajes.

Como siempre deciden desplegar sus mejores armas en el arte de la seducción y festejo produciéndose una serie de desencuentros y despropósitos que acaban cuando uno de los personajes, que no puede soportar más la situación huye corriendo. Los demás personajes paulatinamente le secundan y corren a su lado.

Finalmente los personajes, en una declaración de intenciones, deciden abandonar el local pero dejando claro que mañana volverán.

 

LA GRAMÁTICA

Los signos de la escenificación que constituirán el bastidor principal donde sustentarse la gramática del espectáculo son: el personaje (donde la danza es la disciplina principal de la interpretación), el espacio escénico y su interacción.

Esta vez el espacio escénico, el bar, condiciona enormemente todos los movimientos y desplazamientos de los personajes. La mayoría de partituras de movimiento y coreografías reducirán su amplitud en beneficio de la intensidad.

 

Personajes

Los personajes se construyen, como siempre, a partir de los cuatro signos internos de los personajes: mímica, gesto, movimiento y desplazamiento.

La propuesta de los personajes también es parecida al quiero. Personajes cotidianos jóvenes (20-30 años) que podrían ser vecinos del barrio y vivir cerca de la plaza. Estos personajes a menudo están cerca de la caricatura, el estereotipo y algunas veces de la enfermedad del amor.

El lenguaje de estos personajes que pondrá en relación el intérprete y el espacio se sustentará en partituras de movimiento más o menos codificadas, que irán des de la más absoluta cotidianidad o realismo aplastante hasta la coreografía más partiturizada o abstracta, dicho de otra manera, del teatro a la danza y e la danza al teatro. Entendiendo danza y teatro en sus acepciones más endogámicas y radicales. Teatro, danza, teatro-danza, danza-teatro, teatro físico... dependiendo del momento y la ocasión.

 

El espacio escénico

El espacio escénico está determinado por los límites físicos del bar y de la gente, los clientes. En este caso, los límites de bar no son variables pero los límites que establecerá el público sí. Hemos decidido dejar a la improvisación. Los intérpretes saben que tienen que hacer, depende de la configuración del público se ejecutará de una manera o otra. Es un pequeño juego que creemos que será beneficioso para los intérpretes, para el público y para el quiero rosas, pues generará nuevas situaciones y retos que seguramente no podemos imaginar.




 
autor: SUMINISTROS DOMENEC - interior La Valentina, Plaça Regomir, Barcelona

El espacio sonoro

La banda sonora del bar mezclada nos las piezas de música que ya utilizamos en nuestros trabajos estarán en sintonía. Intentando que el público-clientes no aprecien ninguna extrañeza. Dicho de otra manera la música complementará la escenografía del bar que no alteraremos o eso intentaremos.
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